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Es común que escuchemos de la desidia y la lejanía de los jóvenes en la participación de la construcción de las políticas públicas, por falta de interés, y llama la atención pues es una idea que se viene utilizando desde los sesentas, luego en los setentas y después de los ochentas, y hoy seguimos escuchando, una parte de la sociedad que trata con cierto desdén a los jóvenes en términos de “que tan interesados o no”, están en la política.

Es difícil visualizar a personas jóvenes realizando esta actividad, pues es común encasillarla, para su realización, a personas con experiencia política, y aunque por lo regular, las mujeres se encuentran en desventaja para reunir experiencia para poder competir a la presidencia, los jóvenes son sistemáticamente marginados debido a su corta edad, oportunidades limitadas y supuesta falta de experiencia.

De la misma manera que la participación política de las mujeres beneficia a la sociedad en su conjunto, la presencia de jóvenes en puestos de toma de decisiones beneficia a la sociedad y no sólo a los jóvenes.

La Unión Interparlamentaria (UIP) informa que las personas entre 20 y 44 años representan el 57% de la población mundial en edad de votar, pero sólo al 26% de los parlamentarios del mundo.

Img Unión Interparlamentaria

La relevancia de las y los jóvenes en los procesos electorales mexicanos radica en que efectivamente representan el grupo etario más grande (poco más del 30%), pero más allá de lo cuantitativo, el interés y reto para el análisis es su posición en el ciclo de vida, pues están en una etapa de definición de actitudes políticas, en las que podrían apoyar el proceso de elección, las instituciones democráticas como los órganos electorales (votando en las elecciones que organizan, por ejemplo), o apoyando en diferentes niveles a los diferentes partidos políticos. Estos elementos constituyen piezas fundamentales de una ciudadanía democrática.

Mientras que los jóvenes juegan a menudo funciones centrales y catalizadoras en los movimientos por la democracia en todo el mundo, están menos comprometidos que las generaciones mayores en el voto y el activismo partidista.

El Instituto Nacional Electoral ofrece valiosa información para analizar el comportamiento de la variable de participación electoral por grupos etarios, donde podemos observar que los jóvenes son quienes menos participan. Los más jóvenes (18 años), que recién se integran a la lista nominal votan más, pero, “algo pasa” y cae esta participación, para luego, ya en la etapa madura de los treinta, se experimenta una participación electoral de mayor intensidad.

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La organización mexicana Ollín, Jóvenes en movimiento. A.C. desde su creación en 2011, promueve la participación juvenil en la sociedad. por medio de propuestas de programas y políticas públicas que contribuyan a la construcción de más y mejores espacios para ese sector de la población.

Como parte de su trabajo, esta asociación civil realiza un Índice de Participación Juvenil (IPJ), que mide el grado de involucramiento de los jóvenes mexicanos en espacios de incidencia como universidades, partidos políticos, sociedad civil organizada, iniciativa privada y gobierno federal.

Sin embargo, “los partidos políticos y los candidatos independientes no están volteando a ver a los jóvenes, no tienen candidatos jóvenes, no tienen agenda de juventud y no les interesa el voto joven”.

Y esa falta de interés se refleja en la baja participación política de la juventud: datos del Instituto Nacional Electoral (INE) muestran que las tasas de abstencionismo político de los jóvenes superan 40% en elecciones federales y son aún mayores en elecciones locales.

Para 2015 esa cantidad disminuyó a 121 mil 847 y en 2016 se redujo a 104 mil 833, por lo que sólo 2 de cada 10 funcionarios de gobierno son jóvenes en el país.

“Nos dimos cuenta de que, durante el cambio de sexenio, entraron un montón de jóvenes, pero después pasaron dos cosas: o se desilusionaron del gobierno y se salieron o en realidad no eran tan jóvenes y ahora tienen más de 30 años”, comentó Greta Ríos, directora de Ollin.

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Lo cual, deja ver que “no fue que el gobierno realmente estuviera invirtiendo en jóvenes o apostándole a los jóvenes como funcionarios”, agregó. Eso, explicó, tiene consecuencias como la “falta de perspectiva intergeneracional o que las acciones de gobierno no sean atractivas para los jóvenes”.

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En el año 2010, la UIP adoptó la resolución "Participación de los jóvenes en el proceso democrático" en su 122ª Asamblea y en 2013, estableció el Foro de Jóvenes Parlamentarios. Desde entonces, la UIP publicó dos estudios, uno en 2014 y otro en 2016, utilizando un cuestionario para recopilar datos de los Parlamentos Miembros de todo el mundo sobre la participación de los jóvenes en los parlamentos nacionales.

A través de estos estudios, la UIP ofrece una serie de recomendaciones de acción que, si se llevan a cabo, asegurarán que los jóvenes participen plenamente en la política. Estas incluyen el diseño de estrategias por los parlamentos nacionales y los partidos políticos que tienen como objetivo la inclusión de los jóvenes diputados y asegurar la diversidad entre los jóvenes, abordando las disparidades entre el número de mujeres y hombres jóvenes que entran al parlamento.

La UIP también recomienda alinear la edad mínima para las candidaturas parlamentarias con la edad mínima para votar y establecer cuotas para los jóvenes (por ejemplo, escaños reservados, cuotas legisladas, cuotas de partidos) como medio para aumentar el número de jóvenes diputados.

En 2016, los miembros de la UIP respaldaron el documento "Rejuvenecer la democracia, dando voz a la juventud", basado en los principios promovidos por los jóvenes parlamentarios de la UIP: "No hay decisiones sin nosotros", que explica cómo los parlamentos y los parlamentarios podrían ayudar a rejuvenecer la democracia y dar a los jóvenes del mundo una voz en la toma de decisiones políticas.

La juventud debe ser una prioridad en la agenda local, nacional e internacional, no sólo porque la población joven es la más numerosa en la historia, sino porque además se ha identificado que la comunidad internacional “solo podrá lograr la paz, la seguridad, la justicia, la resiliencia al cambio climático y el desarrollo sostenible para todos si se implica a los jóvenes y se colabora con ellos, los ayuda a defender sus derechos y crea las condiciones propicias para que puedan progresar y desempeñar un papel activo” (Secretario General de las Naciones Unidas,2018; p. 2) .

Aún queda mucho trabajo por realizar para potenciar a los jóvenes y todos los sectores debemos contribuir a la construcción de un espacio que genere oportunidades de desarrollo que tanto necesita la juventud mexicana.